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julio 11, 2009

LO QUE SALE, LO QUE VUELVE, LO QUE NO SE VE

qué pasa, estás enojado. no. entonces. no sé, no sé, dejame tranquilo, estás grabando esta conversación. sí. por lo menos me podrías avisar, no te entiendo, en serio, con qué necesidad. estás enojado. qué es esto, la segunda toma, no ves que quiero dormir, te aprovechás que estoy medio zonzo de sueño y me hacés decir cagadas, pero de esto se va a enterar la gente, decime, seguís grabando. nunca dejé de hacerlo. estás enfermo, sabés. no es para tanto, además no cuesta nada, el único que labura soy yo. ah, sí, cómo. a la hora de desgrabar, me lleva sus buenos ratos. no me digás. sí, aunque no creas, es un trabajo ingrato, se te tuerce la espalda, te arden los ojos, te zumban los oídos, se te agota la paciencia, te hace puré los nervios. uy, qué sacrificado. viste, encima escuchar tu vocecita de salame una y otra vez, una y otra vez. vos te lo buscás. lo que pasa es que no entendés nada, lo mío es un trabajo sociológico, algo intelectualmente serio. in-te-lec-tual-men-te serio, de dónde sacás eso, no quiero imaginar. pero es verdad, viejo, es que vos. es que yo nada. es que vos nada más te la pasás diciendo boludeces y te las quiero mostrar para que te curés, es el método clínico de guattari. estás seguro. sí, me lo contó el psicológo. de qué me tengo que curar si acá el único enfermo sos vos. esperá, la idea en primer lugar fue del psicólogo. y dale con eso, mejor dame la dirección así le pego un tiro y nos deja en paz a los dos, dale, haceme caso, aprovechá que es gratis. sí, te brillan los ojitos, siempre te ponés así, no sirve de nada. nada sirve en esta casa, nada, si quiero colgarme del techo no sirve la hebilla del cinto o se rompe la viga, si quiero electrocutarme resulta que no hay luz, si quiero meter la cabeza en el horno alguien ha dejado un pollo riquísimo con un cartel de NO TOCAR clavado en medio de la pechuga, por favor, podés creer, es una tortura, te voy a denunciar a derechos humanos porque no me dejás hacer mi vida en paz. y qué es hacer tu vida en paz. suicidarme de un puta vez. qué lindos planes tenés, igual lo del pollo está bien hecho, estás medio gordito, mirá, te salvé de un accidente cerebro vascular, ahora están de moda, creo que ibas derecho al cajón, y a este ritmo tu cajón iba a ser de esos para guardar pianos. no seas tan hijo de puta, además esas cuestiones me resbalan, pura vanidad, lo que importa es qué tenés en la cabeza. bueno, sí, el peinado dice bastante de la gente, y las ojeras y la cantidad de dientes al reír. digo el cerebro, cabeza de pingo. ah, bueno, en ese caso no es para tanto, eso no se ve. cómo que no. lo importante es comer sano y no morir de frío. andá a decirles eso a los cirujas. ellos porque son vagos. en serio decís, mirá si me vuelvo ciruja. quedáte tranquilo que ya sos uno y bien sucio, tenés techo y comida pero ni aunque te vista de seda, mirá. porqué me decís eso. así que te levantaste susceptible hoy. bueno, en realidad no me levanté todavía, pero no, no sé, qué querés decir, sos un pelotudo, no, pará, pará, lo que importa es, no importa tener cosas si por dentro tu espíritu es un desierto, entendés. encima de ciruja, evangelista, te das cuenta de lo que estás diciendo. sí, digo que sos un, que algunas personas son huecas, cuando las saludas hacen eco por dentro, un rato largo. y vos quién te crees que sos, dios. estoy hablando en serio, sabés lo que sos vos. qué, a ver, decime así me entero. sos un fascista, te hacés el zurdito y te chorrea la grasa facha, ahora dejame dormir, un hombre despierto antes ha tenido que haber dormido un rato por lo menos, no se pueden tener los ojos abiertos todo el tiempo. entonces no los abrás, hablá, hace falta la boca nomás. tampoco quiero. es por tu bien, es parte de la terapia, ya te dije, escucharte a vos mismo permite que lo que sale del cuerpo vuelva a él, dice el psicólogo. a quién, al psicólogo. no, imbécil, al cuerpo. no será de esos que después te salen con el cuento de tomar tu orina, no. mi orina, por qué la mía. la orina, la de cualquiera, tomarsela en ayunas. ah, no, no, este es bien serio, hasta tiene un programa en la tele y todo. no me digás. sí, el otro día hipnotizó a un loco para curarlo de sus pesadillas. qué soñaba. que se convertía en cinco kilos de asado el día de su cumpleaños. cinco kilos, porqué cinco. porque dice que estaba de oferta, pero no era todo, los invitados lo comían y cuando estaba dentro de la panza descubría lo que cada uno pensaba de él. y qué pensaban. primero que era intragable y después que era una bosta. y para eso lo hipnotizaron, bastaba con dos chirlos y listo, el tipo era un paranoico, a lo sumo un salame. justamente es lo que trato de decirte, el tipo eras vos, solo que no te acordás por la hipnosis, ves qué realmente es un buen psicólogo. dejame de joder, mirá dame esa cosa o borrá la conversación, sos un pelotudo, me hacés perder el tiempo, qué hora es. las dos de la tarde, mirá, ya va a empezar el programa, mirá.

junio 25, 2009

SUEÑOS EN AYUNAS

estuve pensando seriamente en tu propuesta. cuál propuesta. la del suicidio. nunca te hice una propuesta así. llamála como quieras, qué era entonces, una predicción, eh, horangel. no, tampoco. arreglemos sugerencia y quedamos hechos. no, ni sugerí ni predije ni propuse, en todo caso el psicólogo. de todos modos no importa, el hecho es que lo estuve pensando. te lo dije justamente para que no lo hicieras. te salió al revés, te das cuenta, ni en las buenas intenciones se puede confiar. no podés suicidarte. te da miedo. sí, que va a pasar con nosotros. nada, nunca pasa nada, vamos a seguir como siempre. nada, nunca, siempre, qué miedo. no es para tanto. sí, vas a estar muerto. igual soy un fantasma, nadie notaría la diferencia. yo sí, no quiero vivir con un muerto. ni que fuera tan grave, pensálo un momento, no produciría gastos y me quedaría quieto en un rincón, si estorbo me movés y listo, un mueble casi, pero ojo, nada de usarme para sofá o mesa ratona o esas cosas raras que a veces pensás. qué cosas raras, los muertos no saben. eso lo decís porque todavía no te moriste, ya vas a ver. qué, querés competir a ver quién se mata primero. no, vos no podés, vos te tenés que quedar a inventarme, entendés, mi vida. de todas maneras te la invento. el asunto es que me pienso suicidar la semana próxima. porqué. porque me pagan el sueldo, además tengo unos trámites pendientes y quiero divertirme un poco, vos sabés cómo es esto. no sé a qué te referís, igual te advierto que si te divertís después va a ser más difícil matarte, haceme caso, moríte ya, tiene que ser más fácil, porqué tantos rodeos. tenés razón, me ayudás. pero así no es, suicidio es cuando te matás solo, sino es asesinato. suicidio asistido, lo vi en la tele, si el tipo no puede matarse solo, alguien lo ayuda, por ejemplo que le salga mal el nudo de la soga y no lo asfixie lo suficiente o que la bala no le reviente ningún órgano vital, ahí entra el buen samaritano para rematarlo, si lo pensás, es un acto solidario. no pienso ser verdugo de nadie. no entendiste, serías algo así como un colaborador, hasta te puedo pagar, podemos hacerlo parecer un accidente, qué sé yo, pasabas y me viste colgado de un árbol, quisiste bajarme pero con tanta mala suerte que te resbalaste y, para no romperte la nariz, te agarraste de mis piernas y ¡paf! chau cogote, entendés, es fácil, la otra es que me disfrace de ladrón y te asalte, vos me matás en defensa propia, si no te defendés te mato y asunto resuelto, total es casi lo mismo, vos, yo. no, te dije que no. vos no te preocupés, ya sé que tenés miedo a la policía y la cárcel, todo eso, quedáte tranquilo, yo me encargo de dejar cartas y de andar hecho un trapo de piso de aquí para allá así nadie sospecha, cuando uno se suicida es mejor que piensen que uno tenía buenos motivos, eso tranquiliza al resto. cuáles son los tuyos. saber, es como esos capítulos de las series donde un espíritu visita al protagonista y le muestra cómo hubiera sido el mundo si él no hubiera existido. ah, entiendo, mirá, no te quiero cortar las piernas pero quedáte tranquilo que así como lo ves, así es el mundo y vos la verdad no existís. qué bonito, qué amigo más bueno resultaste, esto es como si me hubieras apuñalado. ahí tenés, ya hice mi parte, ahora dejate de boludeces, decime, hablaste con tu viejo. sí, estaba dormido. esperáme que anote. pará, pará, qué vas a hacer. es que me estoy quedando sin material, justo ahora que habíamos avanzado tanto, pero no te quedés ahí, seguí, dale. digo que yo estaba dormido cuando hablamos, no me acuerdo sobre qué, pero algo hablamos, él también estaba dormido, creo que en realidad él me estaba soñando a mí, porque yo siempre me acuerdo de mis sueños, hasta cuando estoy despierto. y ahora no te acordás ni un poquito. es que estoy medio dormido, vos sabés, en duermevela. claro, ni una cosa ni la otra. exacto, el ni que va de la cosa a la otra, querés que te cuente qué soñé. esperá, ya desayunaste. no, todavía no, por qué. no sé, no se cuentan los sueños en ayunas. por qué. no sé, me lo dijeron y ahora creo que es cierto, cuando me dicen cosas así, al pasar, tiendo a creerlas como si hubiesen sido mis supersticiones de toda la vida, en cambio si me advierten algo con aspamentos a los dos segundos se me olvida, no sé porqué, es como cuando te contagian el hit del momento, algunos lo hacen a propósito. qué. cantar una canción horrible para que se te pegue, así ellos pueden librarse de esa monstruosidad. no hagás caso, yo creo en todo, en cada cosa mirá, creo en fantasmas, calculo que por eso te lo dijeron, que si contás en ayunas no podés salir del sueño, entendés, te quedás hecho un eso. no, esperá, no comencés a contarme nada, a ver si pasa algo, se nos cae el techo o el piso se hunde o las dos cosas o algo peor, encontramos trabajo o gana el PRO, mejor tomá, comé este chicle. un chicle, eso me vas a convidar. qué querés, no hay más, o mejor esperamos quince días, cobramos, vamos a una confitería, pedimos un capuchino y un tostado de jamón y queso y vos no sé. un chocolate caliente con una porción de torta, selva negra si es que hay. eh, qué angurriento, pero vos pagás lo tuyo. hecho. bien, entonces recién me contás tu sueño. qué mala onda tenés hoy, además se me van a pegar las tripas, lo leí en una cadena de mails, yo tampoco creía hasta que vi fotos, te lo envié para que aprendas algo, se lo envié a diez amigos en los siguientes diez minutos. no creí que tuvieras tantos amigos. bueno, en internet es fácil, todos somos amigos. y qué decía la cadena. decía que a menos que quieras tener las tripas pegadas igual que lupita jones reenviaras el mail a diez amigos, de paso ibas a tener buena suerte. ah, menos mal. sí, había un testimonio de una sudafricana que al principio tampoco creía, como vos, hasta que reenvió la cadena, pasaron diez minutos, sonó el teléfono y una voz le anunció que pasara a cobrar 150 000. 150 000 qué. no sé, pesos sudafricanos, dólares, dólares. mirá vos qué bien. sí, eran del seguro, su esposo acababa de morir aplastado por una columna en el estadio de fútbol donde trabajaba de obrero, para el mundial. qué suerte para desgracia, diría pepe biondi, por lo menos le pagaron rápido, mientras el negro seguía caliente. cómo sabés que era negro. no sé, no son negros todos los africanos y flacos y pobres y sidosos. no sé, creo que solo en la parte pobre pobre pobre. y sudáfrica qué parte es. la parte pobre supongo, también hay blancos, rubios y rugbiers. quién lo hubiera creído, esto no pasaba antes. antes cuándo. no sé, antes, cuando no pasaba, ahora es una cosa mirá, hasta los rubios quieren ser negros. calláte un poco hacéme el favor, mirá que la gente después piensa que es uno el que dice esas cagadas. bueno, y qué pasó con la mujer. estaba chocha, qué más querés, por fin el marido hacía algo bien, hay que verle el lado positivo a las cosas. justo vos me lo venís a decir, caradura, y reenviar la cadena te trajo suerte. sí, salí a la calle y me encontré un vale de % 50 de descuento para ir a ver la obra de fernando peña. ya se murió imbécil. ves, qué buena suerte, me ahorré el otro 50. además qué tiene que ver con el chicle. las tripas, hermano, se te pegan. son cuentos de viejas, ahora que si se te pegan las tripas te pueden servir para suicidarte. no, no quiero, es que les ponen algo a los chicles de ahora, esas cosas trans. transexuales, chicles transexuales querés decir. no, pelotudo, trans y cero colesterol, eso. pero eso era antes, ahora los chicles son de lo más saludables, ni azúcar tienen, les dicen chicle más por no faltarle el respeto a la tradición, así que comételo y contáme el sueño. no, sin azúcar no, pasáme por lo menos una cucharada. te puede dar diabetes. no sería tan malo, los enfermos tiene más vida social que yo. uh, tenés razón, pegáte un tiro.

PREGUNTAS

a veces se nos acerca uno y nos pregunta cómo nos vemos en el futuro, no sé, diez años. uno mismo lo hace, al revés, cuando le pregunta a los más grandes por su pasado. imagino que algún momento llegará esa edad hasta mí. si me preguntan será un poco pedir cuentas. qué contaré. la vida ahora, tal como alcancé a verla. tendrá un poco de rendición el cuento. una vez vivida deja de existir, transcurre por meandros ignorados, algo la endurece un poco, no demasiado, sólida como el mar la vida se convierte en invención. no podemos desmentir el hecho de que alguien cuenta el relato, alguien distinto cada vez, un relato diferente. hemos usado nuestro tiempo, el único que teníamos, el presente, para vivir, ha sido nuestra dedicación exclusiva. no sabíamos que había después, no sabíamos qué había después. llegará el momento, a partir de ahí todas serán preguntas. creíamos haberlas respondido ahora.

junio 12, 2009

EL DÍA MÁS FRÍO DEL AÑO


Estoy loco. De contento. Hoy es el día más frío del año. Este es el verdadero día más frío del año, el de la semana pasada hoy nos parece un cálido juego de palabras que esta mañana nada tiene para decirnos. Cuando uno dice que está loco de contento tiende a exagerar la sonrisa, no se sabe bien si para acentuar la contentura o la locura. Ni mucho menos se puede saber en qué zona de la cara se encuentran, en justas proporciones, cada una de estas. Lo cierto es que sonrío. Al menos eso muestran las ventanas cuando voy dejándolas atrás, y dejo atrás mi trabajo, mis posesiones mentales, y me miro en esos vidrios negros a la madrugada, me sale vapor de todos los poros, sólo ellos pueden saber que existo en este día, al parecer ahora son mis únicos confidentes y sigo sonriendo porque ya no es necesaria la ocasión de las palabras. Las palabras lo enredan todo y sirven de escondite a la bestia que luego somos y anuncian una sola cosa: despedida, dejar de pedir, ¿verdad? Al menos así es en este día, el más frío del año, que me persigue con lascivia de cazador.

Mejor no nos pongamos meteorológicos, circunstancia propicia para anunciar, introducir podríamos decir pero no se trata de algo que hay afuera y luego tenemos que meter adentro, digamos, la melancolía. La verdad es que sonrío pero una suerte de penuria inconfesable me abrasa las vísceras, con lo cual se impone decidir: o sonreír entres estas calles o pensar, pensar y pensar todo el día. Nunca sé cómo es posible pensar en el día más frío del año. La suerte de las horas malamente nos puede acompañar si estamos solos. Y de estar solo se trata cuando el cielo permanece quieto, las hojas secas permanecen quietas y quietos los autos, las personas a medio paso entre el cordón y el asfalto, en la espera de la recolección de pasajeros, el pájaro del cable, la bolsa de nylon infaltable en toda imagen que aluda a la melancolía, todo permanece inalterable, congelado por este frío de locos que atraviesa fibra a fibra mi ropa y me da vértigo en el pupo, ahora un radar de acontecimientos minúsculos.

Añadiré a la permanencia el carácter minúsculo, cuando no absurdo, de todo cuanto sufre el asedio del frío. Yo mismo soy minúsculo, o absurdo, o ridículo, porque mientras todos presienten la congelación sonrío, vestido de payaso en el día más frío del año, que es hoy, no el de la semana pasada. La semana pasada vuelve a sonar en los oídos como un país del que apenas si sabemos el nombre. Y por otro lado se rumorea entre los transeúntes que ese día no podía ser más frío que este y quieren rescatarlo para sobrellevar el presente, como si no fuera ahora, aquí donde asentamos los pies, el mejor lugar, si bien, claro está, el único.

Lo cierto es que los que no tienen casa no saben estarse quietos, iguales a los perros dan vueltas en busca de algún lugar para echarse. En esto estoy cuando la vida recupera el aliento, que se había espesado en una niebla durísima y puedo ver que estoy mojado de ella. Y puedo ver olores en su origen. Al lado de la ruta un canal se abre, exhala su tufo y espanta a los pocos que quedan en pie en las paradas del 60. Al principio me aturde saber que eso también es vida, acaso mucha vida hay en ese miasma donde infinidad de seres se mueven sin cesar. Después sentí pena porque en esa podredumbre insoportable se manifestaba la vida. Todavía más, la vida se manifestaba insoportable.

Seguí caminando, el olor desafiaba mi tolerancia, apresuré el paso, los autos seguían de largo, apenas despiertos, bostezaban con las frenadas del semáforo y cobraban impulsos parecidos a naves de papel hasta convertirse en puntitos rojos y de inmediato tomar la forma de la niebla de donde habían salido. Pero ¿por qué era insoportable? Si eso era la vida, la vida en todo caso para mí. Ese caldo pestilente acaso nos aproximaría a una especie de origen, no podía ser que solo fuese podredumbre, el sentido fétido de su existir ahí para mí era mostrarse en su plenitud viviente. El frío no había detenido los signos vitales de esas aguas mientras todo alrededor era petrificado por la madrugada.

Entonces me detuve, amigos míos, me detuve de una manera en que solo puede detenerse quien ya no es dueño de sí, quien ha sufrido en la invasiva noche el conocimiento de que tan sólo sabe caer y caí, mis amigos, caí en esas aguas podridas y nadé entre los camalotes y choqué mi carne con el torso engusanado de un perro alguna vez blanco y recibí en mi frente las cualidades de la mierda, eso también era la vida, de allí también iba a salir, de un lugar parecido habrá nacido por primera vez el universo. Una vecina asustada corrompió mi éxtasis con un grito que alertó a los policías acerca de mi felicidad. Aguas bautismales del infierno, podría decir para producir algún efecto retórico, pero yo era nuevo, soy nuevo, en el día más frío del año, me pasean desnudo de una comisaría a otra porque no soportan mi hedor, mi perfume a viviente, porque ahora en mí, que estoy solo, que solo puedo saber de mí que estoy parado en la cabeza del día más frío del año, todo es nacimiento. Eso que se muere dará habitación al detritus, sí, y entonces nacerá un nuevo jardín. No puede decirse de otro modo.

junio 11, 2009

TRAMPA

ahí está, haciendo trampa. debería decir ahí estás, haciéndome trampa y no me atrevo porque eso resulta de vivir, porque mi verdad es una boca que echa espuma y ahí donde estás no puede interesarme ya y bailo entre las cosas muertas y bailo muerto entre el aire sin encanto y la tierra inevitable, el carrusel de mi cabeza, el tacto, el cráneo, el sexo apaleado, apaleado bailo y vos ahí de cara a la ventana, a otro mundo, bien podría saberlo, y bailo en los alrededores de un jardín reseco y vivo solo mi día y decir vivo es mucho y decir mi día es demasiado y solo puedo decir solo y salpico la espuma de mi verdad sobre el mantel donde comíamos.

ahí está, haciendo trampa, nada se resuelve sin acudir a una garganta que permanezca sin abrir, ¿hay algún degollado entre nosotros que todavía pueda hablar? el cuerpo ni siquiera tiembla, perdido, sin humedad, el cielo no quiere llover, escampará, caminarán las viejas hormigas en hilera, se irán sumando nuevos tejidos a la consistencia de estas telarañas, la blancura no demorará en cubrirnos desde adentro, la desnudez, cuando es final, tiene ese color. si tan solo fuera transparencia y luz, si tan soleadamente no nos derritiera el tiempo.

aquí está, haciendo trampa, jugando con las reglas al revés. voy cansado de moler mis huesos en este mortero, ¿para qué? para ser polvo, para formar parte del codicioso viento que lo quiere todo para sí y no da nada, nada. algo habrá de revelarnos la huella del insecto, la corrupción, los tonos verdes, el semen que ya no dará hijos. nada en la nada, nada, nada se salvó de arder.

MUDO MUNDO

y. y qué. qué dijo tu psicólogo. que te vas a morir. y eso porqué. hoy le conté que eras escritor, puso mala cara. en serio. sí, para él eran señales, de las malas, y recomendó ser cuidadoso. no entiendo. quiere que trabajemos en tu depresión. ah, no, si encima de ese diagnóstico terminal tengo que trabajar, mejor me pego un tiro. ves, ahí está el problema, no tenés que pegarte un tiro, tu vida vale mucho. parecés una propaganda de la asociación de padres preocupados, dejate de boludeces, era una frase. nada es solo una frase, las palabras dicen un montón de cosas. no, las palabras dejan un montón de cosas sin decir o por la mitad, que es distinto. no empecés. no, vos empezaste, las palabras a veces son las culpables de todo, no deberíamos usarlas sin saber adónde nos pueden llevar. pero antes pensabas exactamente al revés. antes, antes, siempre antes, ahora pienso, yo estoy pensando ahora, y ahora es otra cosa. mal hecho. porqué mal hecho, bien hecho, así nadie puede saber qué pienso realmente. y qué pensás realmente. no pienso nada, me invento lo que digo para que los demás jueguen conmigo a que pensamos, pero es un juego, uno encantador. lo decís en serio, suena como si fueras un embaucador. eso mismo decía yo el otro día, todos nos pasamos la vida haciéndolo, la vida es inventarla. no, la vida es vivirla, vivirla mejor, lo cantan los cadillacs. nunca me gustaron. no sé, creo que algo malo te pasa y por eso decís tantas pavadas. vos porque le das mucha bola al psicólogo, te tiene convencido, haceme caso, dejá de ir, te está chupando la sangre, miráte nomás, pálido, lo más pálido que existe. no es verdad, y sí, un poco pálido estoy pero mi blanca palidez. cortála con las canciones. bueno, dejame hablar, estoy pálido porque no pude tomar sol este verano, pero este fin de semana aprovecho y agarro viaje. ves que sos un hijo de puta. trabajar es tu defecto, ya sabés, bancáte ese defecto. uhhh, cortála de una vez. bueno, si no fueras tan pobre no tendrías que trabajar y otro sería el cantar. jejeje, cuando tenés ganas podés ser muy gracioso. en el fondo sí. qué debería hacer, según vos, o el psicólogo, supongo que existe y no es un invento. sí, existe y es un invento, eso prueba tu teoría, deberías ponerte contento. colorado me pongo, mirá, de la vergüenza que me da tener un amigo tan pelotudo. bueno, che, el asunto es que seguimos pensando como ayer. qué lástima, venir con noticias viejas a mí, me obligás a retroceder. no me vengás con el cuento del adelantado a su tiempo. el hecho de que me hayan conbrado orsai no significa que estoy equivocado. los que usan metáforas futboleras son todos unos pelotudos. no lo creo, todo puede ser metafórico. no, se puede llegar a decir una cosa por otra. acaso, cosa, acoso, casa, coso, otro, orto, roto, sí, tenés razón o no tenés razón, las palabras no son cosas, para eso fuiste a la facultad, para terminar diciendo esas cagadas. parecés mi mamá por celular, ese lugar inalámbrico espantoso, cómo puede uno satisfacer sus necesidades edípicas cuando ni siquiera hay un cablecito, algo parecido a un cordón remotamente umbilical, explicame por favor. esperá, voy a tomar nota de esto para charlarlo con el psicólogo. cómo, encima tomás notas de mi vida. bueno, tanto así no, pero esto ayuda, es como un guión, no puedo acordarme de todo sabés, tampoco es que ando por ahí registrando lo que hacés, tengo mi propia vida. estás de la cabeza, qué pensaría la gente si se entera. qué gente. no sé, la gente, la que se entera y dice cosas, qué raro qué loco qué boludo, esa gente. qué van a pensar, que debería dedicarme a la actuación, me sale fenómeno hacer de vos. y yo de quién hago. no sé, en esos temas no me meto, vos con tu vida hace lo que se te antoje. y vos qué hacés con la mía. hago mi vida. estás gracioso hoy, más boludo que de costumbre. y vos más pesimista, pésimo en tu papel. si seguís molestando te acomodo la jeta de un seco. no te molesto, quiero ayudarte, no entendés, el destino me eligió para salvar tu vida de vos mismo, no soy más que el instrumento del psicólogo para curar tu psicopatía. mi qué. tus ganas de suicidarte. ya te dije que era una frase, de esas que uno dice todo el tiempo para rellenar las conversaciones. ya sé, ya sé, pero yo digo que el psicólogo me dijo que como sos un escritor frustrado. frustrado, en serio dijo eso. no importan las palabras exactas, vos escuchá el mensaje completo, además, un poco frustrado sos, miráte un ratito nomás la traza que tenés. es como si le dijeras a un actor porno que es impotente. ya hablamos de la pornografía, ahora concentrate en este mensaje, escuchá bien, dice que como sos un escritor, un escritor que no encuentra el camino para consolidar su carrera, se produce un contrapeso entre tus expectativas y la realidad y siempre la realidad desmiente a tus expectativas y esto te puede conducir, en tu actual estado de desidia, a una depresión más profunda o al delirio. me estás dando a elegir. no, infeliz, quiere decir que las continuas frustraciones te van a conducir al suicidio. qué gracioso, creo que me llevaste a un lugar común basado en las ideas de lo considerás que es un artista, el que se vuelve loco y se mata. pero por más común que sea, si te pasa algo. qué, qué si me pasa, por lo menos va a ser mejor a que no me pase nada, algo, algo qué, puede ser algo bueno, porqué tenés que completar la parte mala de las cosas, yo veo mi desazón y no reniego, hablo y me sale desaliento, levanto los brazos y me doy con que no tengo y entonces me pongo a reptar, sí, a reptar, soy un animal y me arrastro entre las sombras y entre la niebla de la vulgaridad. charly garcía. sí. más allá de tu viborez o viboridad, quería decirte que si te pasa algo me dejes tu reproductor de mp3 y ese pantalón que es azul pero parece un poco verde. hijo de puta. bueno, pero en serio. en serio qué. me los vas a dejar. perdételos en el culo si querés. no te vas a suicidar entonces. no prometo nada, no se me ocurriría, justo ahora, no, por lo menos no en el corto plazo, antes quisiera matar un par de personitas, no se te había ocurrido, verdad, en vez de loco y suicida, loco y homicida. no veo mucha diferencia. y si fueras una de las víctimas. nunca podrías matarme, lo dijo el psicólogo. entonces cómo podría suicidarme si ni siquiera puedo matarte. cómo pasamos de tu muerte a la de los otros. es que la diferencia es muy corta. a ver, explicame. hablás como un psicólogo, tanto ir a verlo te contagió la forma de hablar, a menos que el invento sea lo otro, que sos mi amigo y que yo no estoy loco. lo otro, no, esto querrás decir. no sé, no sé. te imaginás. sí. ahora terminá de explicarme. qué. las muertes. es fácil, se trata de averigüar qué pasa después, una cuestión epistemológica por donde se la mire, me mataría para conocer qué existe a continuación y mataría a otros para saber si yo desaparezco con ellos y también para ver si por dentro es verdad que somos iguales, te aclaro que solo mataría conocidos, con preferencia por quienes me hayan causado molestias. no habrá sido para tanto. no podría medirlo, tiendo a exagerar, pero en eso hay provecho. cuál. la invención es más generosa. la biblia dice no matarás. eso dirá en la tuya, se ve que te leíste las partes menos interesantes, si no te hubieras salteado esos momentos de insomnio textual. insomnio textual, qué significa. las partes que no te dejan dormir, fácil, en fin, hubieras descubierto una frasecita como esta "dame una palabra seductora para herir y matar", judit, capítulo 9, versículo 13, es el pedido de la judía antes de cortarle la cabeza a holofernes. y vos querés cortar cabezas. yo quiero escribir, es simple, cada uno mata como puede.

EL AMANECER Y BEPPO

todos los aviones iban al sur y beppo se preguntó, tirado panza arriba sobre el pasto, si, tantos que pasaban y ni uno solo al norte, habría espacio suficiente para guardarlos o estarían amontonados como enjambres de langostas. todavía beppo tuvo tiempo de ir un poco más en su observación e intentó saber si el cielo no estaría roto allí donde pasaban y pasaban uno detrás de otro sin cansarse, cerró un poco los ojos por la fuerza que demanda mirar la profundidad y quiso adivinar un tajo, una costura, alguna inconfundible señal de que se había malogrado el aire allá arriba y que desde aquí parecía tan inmóvil como debe parecer el océano visto desde el espacio exterior. salvo que todo espacio que no sea uno mismo es exterior, cada uno piense como desee.

beppo llegó a la suposición, verosímil a esa hora, de que las naves jamás descendían, que formaban hileras y le daban la vuelta al mundo con el único propósito de sostener la ilusión en la diminuta humanidad, que ya ni siquiera los confundía con pájaros, de que los tiempos de ahora pocas sorpresas tienen para ofrecer. en efecto, sería más sorprendente ver el cielo despoblado y las ciudades a oscuras, pero a esto no llegaba beppo.

su interés, no diremos el único pues nos podrían acusar, con justa razón, de pobres exégetas de quien, afanado en mirar el cielo y descubrir cosas, sí, cosas, con toda sencillez viene a presentarse tirado sobre el pasto, además de las cicatrices dejadas por el trazo de las naves se dirigía a la comezón de su propia carne, transitada por pasajeros de otra índole.

verifiquemos cualquier presencia de ánimos panteístas antes de proseguir. si beppo está allí, traspasado de asombro, no cualquier asombro, más bien por ese confuso, cuando no abrumador sentimiento del cosmos tensando de infinito el cuerpo minúsculo, y si esa misma tensión es lo que asciende hasta su pensamiento transportando su espíritu, inquieto y al mismo tiempo presente en cada átomo del universo, de una estrella a otra a una raíz endurecida a un grillo que salpica sus dedos con una baba color miel a una piedrita cuadrada con pintas rojas a una brisa de aire crudo a una pared de adobe a un enrejado negro a las uñas de sus pies...

hay que ver si todo lo que siente es el universo y no más que uno de los efectos propios y posibles de haber fumado marihuana, pues ha de saberse que hay otros estados, también pasajeros. curiosa palabra esta última, empleada ya en ocasión de hablar de las sensaciones de beppo. ahora refiere a un estado sintiente pero cabe preguntarse quién o qué pasa, beppo o la sensación. qué es el pasaje en este embrollo de ojos que detenidamente se apoderan de beppo hasta, por decirlo de algún modo, devorar a los sentidos restantes.

incluso aquí habría que ver si no será que en realidad (pero qué parte de la invención corresponde a la realidad) el pasajero es beppo que, precisamente, pasa a otro sentido, vale decir a un lugar, equívoco lugar por cierto y en esto concuerda con su función de servir de pasaje, donde, mejor dicho, todo es sentido. con esto descartamos la sospecha de panteísmo pero ahora acabamos de abordar otro tren, para no abandonar todavía las imágenes de viajes, no menos erráticos que el anterior, el de la alucinación.

en efecto, beppo no alude con sus preguntas a nada real, a nada que podría interpretarse como plausible en la realidad, sus preguntas, si a algo conducen, es hacia sí mismo en estado sintiente. ahora bien, he aquí que, por su parte y como se verá enseguida casi hasta desprendidos de beppo, sus sentidos tampoco parecen guardar mucha relación con lo que sucede alrededor. digamos que si hay alguna conexión entre beppo y el mundo, esta se da bajo la forma de una invención o, si se prefiere el término más corriente, de una alteración.

de otro modo, lo dicho recién también puede decirse con el siguiente giro: las sensaciones acarrean a beppo y no beppo a sus sensaciones. de esta suerte, sometido como está su cuerpo a sentir, éste le es presentado como un extraño. de pronto el humor que acompaña la embriaguez narcótica le revela un deslizamiento en el pacto de complicidad entre ellos. a lo sumo ahora son huéspedes en un mundo tironeado por sensaciones voluptuosas y cuyo lento fluir deriva en alguna especie de conocimiento volátil que, en ese instante, parece percibido por primera vez e incluso digno de captura. de cierta manera, decíamos, los ojos devoran a los demás sentidos y beppo se sitúa detrás de su cara, no siendo más que un observador privilegiado de los acontecimientos del cuerpo. todo lo que atraviesa su cuerpo, desde las patitas del grillo hasta el sabor ahumado de su saliva, se manifiesta con la intensidad reveladora de un microscopio.

en la pureza del asombro que todo le provoca es donde beppo traba amistad con las cosas que le rodean, desvestidas de bondad y de maldad, vistas tal cual son y sin embargo inconfesables, porque ya dijimos, y no será insistir demasiado, que beppo no tiene más que ojos y la información que por ellos entra no sabe salir del mismo modo.

no debería sorprendernos ver un hombre tirado así en el pasto. el poeta manuel castilla en sus poemas no parece hacer otra cosa que pasarse mirando lentas nubes cuando no anda por ahí tiznado de infinito. pero no es la teoría literaria ni la crítica ni cuestiones como la contemplación del alma ni mucho menos detalles legales, minucias civiles, del porte del consumo de estupefacientes, vale decir aquella sustancia capaz de llevarlo a la estupefacción, lo que atrapa a beppo, su cuerpo y sus sensaciones en un remolque en apariencia estático.

beppo está imantado y flota en dirección al cielo. no es elías, arrebatado en vida a los cielos por dios cuando esto era aun posible, sin embargo ese cuyo peso tiene la seguridad de inmiscuirse con la tierra blanda del parque, se siente leve y, si observamos con atención, ya tiene los ojos cerrados cuando clava las uñas y arranca de raíz unos pastos y ya está sonriendo cuando el misterio del amanecer espanta el tiempo de guardar lejos del vecinadario y los pájaros comienzan a explotar entre las ramas lo mismo que alarmas estratégicamente dispuestas y los primeros autos del día ganan las avenidas y se mezclan con los últimos autos y los de a pie confunden la ensoñación de otros con sus propios miedos y no ven pasar los aviones porque el escenario para ellos está ahí, frente a sus narices, donde dan su puntapié inicial las horas de la obligación y beppo, todavía dulce, sin abrir los ojos enrojecidos, cuando los perros tironean al paseador.

en breve la ciudad será un estallido y beppo siente que una burbuja lo rodea y el sol entibia cada vez más su cuerpo, en señal de que está cerca, y estar cerca del sol también quiere decir estar solo y aún no se atreve a abrir los ojos cuando sospecha que ha alcanzado el tajo celeste. si otros pudieran entrar aquí, mirar conmigo, piensa y luego piensa en quienes serían los invitados y luego si no serían un ancla llevarlos a todos y se despreocupa de cualquier acusación de egoísmo porque nadie tiene instrucciones para sentir, mucho menos eso que él siente y por eso nadie podría mirar con él, a lo sumo mirará para el mismo lado pero hasta ahí nomás resulta posible saber, más allá es invención, más acá también añadiríamos aunque sin pretender alterar el discurrir de beppo, por estas alturas, nunca dicho con mayor justeza, apenas un puntito negro en el aire. el día tiene aún muchas cosas para dar en el momento en que la boca del subte traga personas enteras sin devolverlas.

junio 10, 2009

CERRÉ LOS OJOS

se levanta para saber la hora y no puede, apenas consigue abrir los ojos. le duelen como astillas de vidrio, agujas y arena. todo eso a la misma vez. en la tele anuncian buen clima para el fin de semana. detesta a los meteorólogos porque dan esas noticias con cara de playa y espuma de mar en las patas. ellos no tienen la culpa. nadie tiene la culpa, de hecho. o sí hay culpables solo que no se les puede ver la cara porque viven muy lejos, en las cercanías del cielo y jamás se dignan a bajar al sur de nuestras panzas maltrechas. otra vez con lo mismo, dijo su amigo, dale con tu zurdés. así, zurdés. de qué hablás, respondió m. , no ves que estoy intentando llevarte algo de conciencia social y vos te acorazás en tu escudo ínfimo-burgués derechoso para rabiar contra la esperanza. es una pregunta, porque no la entiendo, mirá, seguí durmiendo, este fin de semana hay sol, eso es todo, no hay que darle tantas vueltas. sí que hay, yo tengo que trabajar todo el puto fin de semana, qué vas a decir ahora, a ver. nada, qué tenés contra los putos. eh, qué qué, qué tiene que ver, no tiene nada que ver, no tengo nada, yo digo del fin de semana. pero dijiste puto, puto fin de semana. sí, pero porque no voy a podrer disfrutarlo. ah, entonces sos un envidioso, todos los zurdos son iguales, envidian las riquezas del amo, jejeje, encima son esclavos porque ellos mismos se ponen por debajo. de qué hablás, estás de la cabeza, rescatate y tomate una ginebra que tanta merca te está poniendo mal, además no soy zurdo. entonces sos de derecha. no, tampoco. entonces qué mierda sos. ñaca, no sé, pero zurdo no, y de derecha tampoco, además ya nadie es zurdo. bueno, si lo decís así, como si supieras, de todos modos nadie tiene la culpa de que sea este fin de semana una fiesta para algunos y para otros signifique la cárcel laboral. cárcel laboral, te das cuenta lo forro que sos, lo decís para burlarte de mí. no seas tan paranoico y tan pelotudo, lo digo para burlarme de otros como vos a través de vos, encima sos egoísta, no todo pasa por tu ombligo, sabías. bueno, bueno, basta, quiero dormir un rato antes de. de qué. de, de, no sé, antes de algo, no sé todavía qué, cuando me levante voy a saber, no me gusta calcular qué voy a hacer porque después no hago nada. sin calcular tampoco hacés nada, no entiendo cuál es la diferencia. cómo estamos hoy, qué ganas de romperme las pelotas que tenés. no, pará que es en serio, mi psicólogo me dijo que eso que vos tenés se llama depresión. y cómo sabe eso tu psicólogo. porque le cuento de vos. qué. sí, le cuento tu vida como si fuera la mía, no es genial. estás loco, por qué hacés eso. porque así nos ahorramos plata y ganamos en salud mental. me estás cargando, verdad. no, es en serio, es que un día se me acabaron las cosas para decirle y tuve que inventar. mentir. claro, mentir, y vos sabés que es más difícil mentir que contar la verdad. sí, uno tiene que pensar todo el armazón de la mentira o se nos cae como un andamio mal atornillado. qué rebuscado que andás, andamio mal atornillado, lo vas a publicar en tu blog. jeje, no sé, no, sí, no sé, pero la idea es esa, que el andamio se cae junto con la mentira que la sostenía mal, porque para mentir hay que saber hacerlo, esa es la moraleja. no, a mí con moralejas no me vengas, bastante con escuchar al psicólogo. me intriga qué puedas decir de mí, seguro también son inventos pero deben tener la coherencia de la proximidad con el autor de la experiencia. uhh, basta de eso, autor de la experiencia, de dónde sacás esas boludeces, creo que deberías dejar de leer la biblia, el psicólogo dice que en tu estado es mejor salir a pasear, andar en bici, bañarte, cortarte esos pirinchos. jejeje, hace años que nadie me dice esa palabra, parece una reliquia guardada en un monasterio medieval. sí, mi mamá me la decía todo el tiempo de chico. sí, las mamás dicen esas palabras cuando uno es chico, después no ven la hora de que te cortés las mechas y salgás a conseguir laburo. en fin, no leas la biblia, también le dije que no sabías nadar y que le tenés miedo a las alturas. y qué te dijo. que tenías problemas sexuales. cómo es posible si ni siquiera tengo sexo, y qué más le dijiste. que no veías a tu familia hace meses, que eras drogadicto, bah, adicto en general a cosas malas. así le dijiste, malas, mirá que soy adicto a la pornografía y eso no es nada malo. no, bueno, respecto de ese temita, recomendó cortarte internet un tiempo. noooooo. bueno, no exagerés, no es para tanto, es la única manera de que salgás de aquí y hagas algo aparte de trabajar y dormir y hacerte la paja, pensalo, tiene razón. no creo, lo voy a pensar pero no creo, tampoco me van a tomar por sorpresa las recomendaciones de un psicólogo que ni conozco, ahora decime, cómo sabe si estás cumpliendo con sus recomendaciones. me pregunta y le cuento cómo ando. y cómo andás, si se puede saber. bien, la verdad es que estoy atravesando una de esas etapas de felicidad que se me desborda la cara de risas, el psicólogo no sabe cómo hago para estar tan deprimido, ni se te nota, me dice, cree que todavía uso drogas, bah, que usás, que usás. no, no uso ni abuso, no deberías seguir yendo, o no hablar de mí. es que es un buen amigo, siento que me escucha. pero cómo te va a escuchar si te la pasás hablando de mí, en todo caso me escucha a mí a través de vos. tenés razón, no toda la razón, un poco nomás, pero es que está de oferta, cada tres sesiones una es gratis. entonces sólo andá a las que son gratis. no entendés, la promoción es solo para clientes asiduos. creí que era tu amigo. bueno, pero él no lo sabe. y no le contaste sobre tu ansiedad consumista. de qué hablás. de tu necesidad de comprar y comprar y comprar para rellenar el vacío absurdo y profundo de tu patética existencia. jejeje, no, le hablé de que nunca tenés plata y eso te sume en la frustración, según él, deberías ahorrar. bueno, no me frustra no tener plata. lo decís porque sos un resentido social, todos los pobres dicen lo mismo. y si todos los pobres lo dicen cómo no puedo escucharlos, será que lo dicen en voz baja o no lo dicen al mismo tiempo. dejáte de esas boludeces, antes no eras ni anarquista ni socialista ni nada. antes era algo, es un consuelo, ahora soy menos, cada vez menos, mirá cómo me voy esfumando, primero un dedo meñique, que no sirve de gran cosa, uno se pierde de algo insignificante sin darse cuenta de que sí era importante porque ahí se anunciaba la catástrofe. de qué hablás, ya estás delirando, parecés un cura párroco. no entendés, algo pequeño se había borrado de nosotros y seguimos nuestro camino sin verlo, cómo podíamos verlo si era tan pequeño, pero era el principio de que la gangrena extendería sin pausa su color hasta dejarnos sumergidos en la podredumbre, entonces, cuando ya es demasiado tarde, vemos con claridad, eso me pasó, no te das cuenta, estoy podrido, algo me comió las vísceras, se me hinchó el cadáver y recién cuando reventé y me vi desbordado de gusanos supe lo que me había pasado, comprendí que por las pequeñas heridas había entrado eso tan inmenso, tan inmenso, mirá, y yo no quería curarme porque pensaba que no era nada y sí era, era la misma nada haciéndose presente, no, si yo soy un gran pelotudo y tendría que haber esquivado algunos baches, pero siempre mi confianza es excesiva y mirá, al final este no era un bache, era mi tumba y ya no puedo salir porque la muerte me blanqueó los huesos. de qué mierda hablás, estás de la cabeza. no, no estoy nada, eso es lo que no entendés, te reís de mí porque no me entendés y nunca lo vas a hacer y por eso te vas a seguir riendo y estará bien, qué sé yo, solo hablo de mí y no importa lo que diga, porque si te digo que estoy hecho un cadáver en su tumba no me creés y si te pido que me saqués de este pozo ni siquiera ves el pozo. es que no te entiendo, de repente te ponés raro. raro, raro, qué tiene de raro haberse muerto, todos los días muere gente, a toda hora, la diferencia es que algunos ni se dan cuenta y siguen paseando, yendo de viaje a mar del plata como seguro harán muchos este fin de semana, afanados en ganar guita, en comprar juguetes para su aburrimiento, en contratar personas para que les hagan sonreír y olvidar sus vidas, no te das cuenta de lo miserable que es el mundo, lo que todos quieren es subirse a una ola y que los lleve lejos del aburrimiento, cuando se aburren matan, cuando se aburren tiran a la basura a los demás, cuando se aburren inventan torres de papel e invitan a otros más aburridos que ellos a subirse hasta que la torre no da más y esa caída sí que es un lindo espectáculo, cuando se aburren mueren, cuando se aburren aman y cuando se aburren dejan de amar y matan otra vez. estás loco, disculpáme pero no entiendo de qué hablás. no hace falta entender, qué más da entender, si entendieras qué ganarías con eso, sería lo mismo que pegarte en la nariz para que puedas respirar mejor. encima me querés pegar. no, boludo, no quiero nada, eso es todo. nada, todo, ya está, me cansé, mejor me voy a trabajar. andá tranquilo, después contáme qué cosas buenas tiene el psicólogo para recomendarme mañana.

CERRÉ LOS OJOS


La verdad ya estaba borracho cuando entré. Escuché jazz, miré la hora, casi la una, noche minúscula de martes, un bar de luces amarillas. Pedí una cerveza. Me la sirvieron bien helada y el de la barra depositó al mismo tiempo un bol lleno de palitos salados. Unas cuadras antes me había despedido de unos amigos antropólogos y ya empezaba a extrañarlos, ese carácter etnográfico desplegándose en cada mirada, el bullicio de sus risas, los viajes del pasado, los que sugieren sitios como la isla del sol o de la luna, las parodias de cuando éramos adolescentes, sus ocupaciones raras. Son mis amigos desde hace años y no podría imaginármelos de otra manera que gastándonos bromas y recordando, se nos va el tiempo en recordar, abrazarnos y jugar a las escondidas cuando la borrachera nos ha copado los cerebros en la plaza del Congreso.

Había querido entrar en este bar desde hace tiempo, cómo son las cosas, justo un martes vengo a brotar con guita. Los palitos salados en el bol, percudidos, ¿rejuntados del piso? Para el hambre no hay pan duro. Apenas un rato me duró la cerveza, la sequé y comencé con los infames palitos. La música cambió a unas ilustres baladas pop. Ya no volveríamos al jazz en toda la noche. Pedí otra cerveza.

En la mesa de al lado habían dos peruanos y un chileno. Hablaban de la Teta asustada y el más flaco de los tres, con vagos indicios de ser artista y además obrero en la zona del Abasto como los otros, dijo sí, supe que ganó el osito de plata. Luego el otro peruano, de anteojos, miró el libro esgrimido por el artista: 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana, de Mariátegui. Dijo eso nos lo hacen leer en la escuela primaria, con un dejo displicente. Pero huevón, dijo el artista, este huevón habla de nosotros. El chileno intervino a destiempo y dijo algo sobre los conflictos por los límites marítimos entre sus países. Los tres se pusieron de acuerdo y callaron al respecto. Zarandearon la vista, empezaron a contar sus viajes.

Curioso en olfatear matices, sin embargo ciertos viajes se parecen, nada más el viajero conoce los motivos, los detalles de la peripecia, los descubrimientos, los destellos de sin razón que ponen a temblar por las noches, el cordel de los caminos para volver, la distancia que pesa sobre sus cuerpos, en fin, que resumieron así: sale de ciudad natal, llega a ciudad hostil, les gusta pero extrañan las comidas, no entienden el uso de algunas palabras locales.

En realidad no están contando, están tomándose de las amarras del pasado, no se los ve convertidos en estatuas de sal pero el gesto no admite equívocos: cuando dicen Lima o Santiago, están paseando por esos mapas íntimos donde los cuerpos se vuelven el simulacro del puro yo; cuando dicen aquí Buenos Aires, dicen todavía allá Buenos Aires con el mismo tono del día de su despedida; mencionan comidas, ceviche, completos, arroz chaufa, algunas otras extravagancias que posiblemente no tuvieron la oportunidad de probar; y como un juego de naipes, empiezan a partir el mazo y a repartirse palabras, después de todo son las únicas posesiones para jugar, ya no les importa el acento delator y comienzan a sobredosificar el pacto solidario que este juego trama, comienzan a darlas vuelta y las puedo ver: coger, pata, huevada, huevón, brother, fome, chucha, pe.

La mesa se llena de huevón de acá, huevón de allá, huevón esto, huevón aquello y hasta se animan a levantar la voz. El tipo de la barra merodea porque hay unos obreros en el subsuelo, donde los fines de semana tocan bandas de jazz, y hacen un ruido infernal con los taladros y los martillos. Uno de los peruanos se pone a cantar En la ciudad de la furia y no contento con eso pasa a explicárnosla aún a quienes nada tenemos que hacer ahí. No es cualquier ciudad, brother, es Buenos Aires, dice el artista. Presentí que había arribado a un tipo de conclusión contundente de esas que ya no necesitan más explicación porque todos entienden que no seguir hablando significa haber entendido y repitió Buenos Aires se ve tan susceptible, es un destino de furia y a cada repetición decía ¿ves? Es Buenos Aires, acá donde estamos. Todos nos miramos ¿dónde nos vinimos a meter?

Cada uno se enganchaba con su propio pensamiento. Decían lo que el otro escuchaba. Se sentían poderosos, el poder de arrojar la palabra y tomarla como un yo-yo. Esto era la libertad, estar lejos, ácidos con frases como “el Che es un señor al que le llegó la vida y dice no sé qué es la vida y se pone a pelear pero por él, para saber qué es la vida para él”.

Pienso en otra cerveza. Tras el recuento, ni para tirar hasta casa. Sin embargo estaba tan borracho que pedí un whisky. A lo mejor habré visto doble. Con hielo. No te alcanza, dice el de la barra. Después de un rato agrega no importa, te lo sirvo igual. Big mistake. Lo tomé muy rápido. Ya estaba en ese nivel de la borrachera en que francamente no estás borracho de tan pasado y necesitás un trago, un solo trago para hacer rebalsar la espuma del cerebro. Dibujé una especie de manos en un papelito, tomé nota de frases que al otro día me parecerían incoherencias documentadas, intenté cambiar la música del lugar pero sin resultado.

En la otra mesa comenzaron a contarse sus laburos de horarios infinitos, tediosos y desencantadores, día a día, desde el amanecer hasta un hotelucho pero en busca de otro más barato. Chucha, más cerveza hermano, que estamos celebrando la vida, gritó de pronto el artista. Me tomé las últimas gotas de mi whisky y empecé a arder envuelto en ese misterio de la ebriedad, cargado de poder, ya no era necesario seguir oyendo. El artista largó que Mariátegui los liberaría. El chileno dijo que no se hicera el Che, porque el Che había sido un pelotudo. No dijo pelotudo pero esa era la idea. Me entretenía más ahora el deseo de irme. Se callaron. Pagaron. También me fui. Pregunté qué días tocaba alguna banda y juro que en esos cinco segundos recordé todos los horarios y los días más la combinatoria de los precios.

Caminé por Corrientes arriba, al 2200. A las dos cuadras supe que no llegaría de un solo tirón (tenía que ir hasta el 5700), que uno se va sin saber adónde llegará pero no se va para no llegar. Vi los carteles anunciando números enteros de a miles, ¿todo eso me faltaba? Mi casa queda muy lejos. ¿Mi casa quedaba en verdad tan lejos? La casa es el cuerpo. Me rendí en un portón y dormí hasta entumecerme. Rehabilitado y sacudido por el frío me acordé que en la mochila siempre llevo una polera y jamás la uso porque está impregnada con el perfume picante de una mujer. Más allá de este aparente fetichismo, lo cierto es que esa noche sentía que ella me estaba abrigando, se abrazaba a mí y me acompañaba. No era verdad, desde luego, porque las huellas no abrazan, simplemente recuerdan que algo pasó por aquí, recuerdan que aquí alguna vez fue otro lugar. Eneas lo sabe perfectamente cuando carga padre y penates en la espalda, la casa es donde uno está, aquí donde me llevo. Recuperé el ánimo y volví a remontar la calle. Acaso no es bueno permanecer en un solo lugar si uno no quiere o no sabe construir cosas perdurables como el amor o a lo mejor lo perdurable es aparente y solo en la fuga puede apresarse lo real, si quiera como sospecha. El nomadismo tiene el encanto y el desencanto de la incertidumbre.

La casa se había puesto en pie, con las puertas abiertas a todo lo que daba, sin embargo pronto sabría que no había nadie en este páramo. Añadí optimismo a estos ojos y resté desesperación: ahora veía con calma, de hecho la casa donde estoy resiste como una choza, cada vez se parece más a una choza en una isla desierta. De vez en cuando salgo a nadar en busca de restos del naufragio, qué salvar para llevar conmigo. Si alguien más habita este desierto. Pero ya no hay demasiadas ganas de invitar a nadie tampoco. Sonreí cuando llegué por fin a mi puerta. Era demasiado temprano, alguien estaba levantado presto para ir a trabajar. Me escurrí hasta la terraza y me tiré bajo un arbusto a dormir hasta que el dolor de cerebro pudo más. Entré en mi cama cuando sonaba el despertador, cerré los ojos. No, no quiero saber qué hay en el mundo.